Tenemos la inmensa suerte de tener nuestro centro de producción en la localidad de Llerena (Badajoz), conjunto histórico declarado además zona de especial protección para las aves (ZEPA) de la Red Natura 2000.

Apenas un kilómetro nos separa de esta localidad, al igual que de otra ZEPA, en este caso la de Campiña Sur y Embalse de Arroyo Conejo, en cuyo mismo límite cultivamos nuestras plantas de pistacho injertadas.
Llerena e Injertos Vegetales

Centro de producción de plantas de pistacho (Injertos Vegetales) y Llerena al fondo

Llerena, cuya magnífica torre mudéjar de la iglesia de nuestra señora de la Granada vemos mientras trabajamos, alberga una importante colonia de cernícalos primilla, un pequeño halcón cuya área de campeo es el entorno de nuestras instalaciones durante la temporada de cría, que es cuando vuelven de sus cuarteles invernales en África. Son además un estupendo aliado de la agricultura, ya que su dieta se compone principalmente de insectos, por lo que disfrutamos de ellos y de su característico cernir aún más si cabe.
Nuestro entorno es principalmente una zona de campiña agrícola con cultivos herbáceos de secano, en la que se intercalan pequeñas superficies de pastizales naturales, dehesas, matorral mediterráneo, encinares, alcornocales y alguna vegetación de ribera asociada a los cursos de agua más importantes, como es el río Matachel; precisamente este se ha elegido como zona de reintroducción de lince ibérico con excelentes resultados.

Esta combinación de hábitats, hace que trabajemos rodeados de importantes comunidades de aves esteparias como avutarda, sisón, ganga, ortega, carraca, alcaraván o aguilucho cenizo, y de otras adaptadas a esas pequeñas islas de vegetación como elanio azul, culebrera europea, milano real, abejaruco, cogujada montesina, abubilla, alondra, críalo… o incluso cigüeña negra, especie de la que no es raro que veamos concentraciones postnupciales, y alzacola rojizo, ave del año 2022 en España.
Muchas de ellas aprovechan nuestras instalaciones para cazar, sombrearse o beber, y nos gusta pensar que de alguna forma colaboramos en la sostenibilidad de esta zona de la campiña y su biodiversidad, compensando a las aves por la inestimable ayuda que ellas nos prestan con sus hábitos alimenticios.